Es la historia de una mujer ke se llama Espe.
Esperanza
Esperanza Pino Saa.
Es pepino, le llamaban de pekeña.
Una mujer ke soy yo.
O sea, yo cuento la historia de Espe, ke es mi historia,
tu historia,
la historia de alguien ke está sola,
ke está loca,
ke está esposada a una silla.
Se la cuento de manera un tanto desordenada, inconexa, anarkica,
al madero ke me vigila y ke se duerme todo el rato, el cabrón,
mientras esperamos no se sabe ké,
no se sabe dónde.
Se la cuento también a una gente ke yo imagino delante de mÃ,
ke me mira desde dentro de mi cabeza
y ke a veces hace ruidos
y también a veces hay algún perro ke gruñe
y algún niño ke llora
pero todo es producto de mi imaginación,
porke yo estoy sola ahÃ.
Porke yo estoy sola en todas partes.
En todas partes.
Siempre.
Y por eso estoy loca.
O al revés.
Entonces cuento cosas de mi vida ke nunca he contado a nadie.
¿Porké?
Pues porke me parecen graciosas,
y el madero está un poco demasiado serio,
y me dá miedo.
Porke lo ke no te hace reÃr es lo ke te puede matar.
Porke la risa me salva la vida,
ke a veces puede parecer poca cosa para salvar, pero es todo lo ke tengo
y el dÃa ke deje de reÃrme adiós.
Porke reÃr y llorar es lo más humano ke puede hacer un ser humano
porke cuando se rÃe o se llora se hace sólo eso y nada más
y una se siente mejor, como más limpia y ordenada.
Y esta historia la cuento en un rincón de cualkier lugar
donde alguien kiera escucharla,
con una bombilla ke haya por ahà y un par de sillas,
una para mà y otra para el madero.
No tengo fotos de la movida, pero vamos, te lo puedes imaginar:
una tÃa en bata y zapatillas de casa sentada y esposada en una silla.
(al madero no lo vas a ver, sólo lo veo yo, tu te lo imaginas)